En la entrega anterior les contamos las vicisitudes que pasamos para poner en pista nuestra Ninja 300. Entre los aditamentos instalados para correr notaron que uno de los más importantes fue el escape, donde ARROW fue la marca escogida para proveernos un Slip-On de color negro, en aluminio, combinado con una punta en fibra de carbono que remata un diseño de lo más actual y agresivo.

La Ninja como era de esperarse mejoró bastante y esto lo comprobamos desde el momento en que nos subimos a ella ya con todas las modificaciones “racing” del caso. Sin embargo no dejamos pasar la oportunidad de comprobar técnicamente las prestaciones adquiridas por nuestra moto en un banco de potencia, y como no, en la pista de competencias.

No es muy usual que tengamos la oportunidad de poder subir una moto a un banco de potencia, pero con los contactos adecuados nos dimos a la tarea de hacerlo. El banco de pruebas es un aparato al que se sube la moto y se ancla debidamente sobre unos rodillos que le permiten a la rueda trasera girar sobre ellos, la moto se enciende y el operador del banco comienza a acelerar y a engranar todas las marchas una a una, llevando el motor a sus límites en un espacio controlado, incluso de emisiones.

La prueba se realiza varias veces y de acuerdo a las gráficas arrojadas por el computador del banco se hacen los cálculos necesarios para luego visualizar los resultados ya sea en pantalla o impresos. Nuestra Ninja 300 estuvo sometida a esta prueba rigurosamente y los resultados fueron bastante satisfactorios, la moto standard, sin escape alcanzó los 36 caballos (HP) una cifra realista si tenemos en cuenta que la potencia calculada es a la rueda trasera y no al eje de salida como tal.

Grafico potencia Ninja 300 ARROW

Con el mofle ARROW ya instalado el aumento de potencia ronda los 2 caballos de más situándose casi en 38.5HP. La salida de la moto mejoró mucho, con un desempeño en el rango medio similar al del escape original pero con un desarrollo final que según nuestros cálculos en ese momento supondrían un aumento de entre 7 y 10 kilómetros por hora de velocidad final.

Luego de pasar por el “laboratorio” a la Ninja 300 la soltamos al ruedo, la pista de carreras fue el jurado perfecto para sacar a relucir el lado racing de nuestra reciente preparación. Ya debidamente equipados, dimos unas vueltas de calentamiento para acoplarnos a la nueva posición y desempeño de la moto, luego con las llantas calientes y los ánimos un poco exaltados le dimos fuerte al acelerador en la recta principal para sacar el mejor provecho de las mejoras realizadas.

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Efectivamente los datos que poseíamos de la moto en el mismo lugar y en condición standard fueron barridos de un tajo por un desempeño superior en cuanto a potencia tanto en la salida como en la velocidad final, tal como lo demuestra la gráfica suministrada en este caso por el fabricante del mencionado escape.

No habría prueba completa de un escape sino mencionáramos la reducción de peso, entre el mofle original y el nuevo ARROW podemos decir que existe una diferencia aproximada de 5 kilogramos, los cuales influyen bastante en el comportamiento dinámico de la moto porque a la hora de girar para tomar las curvas se percibe más sensible y rápida.

Por todo lo anterior se puede deducir que disponer de un elemento como un escape ARROW es una excelente decisión si queremos obtener desempeño y look en nuestra Kawasaki Ninja 300.